El Fundador



Los orígines y la formación


Los orígenes

Iosif Constantin Dragan nació en Lugoj (Rumanía) el 20 de junio de 1917; su padre, Stefano Dragan, artesano curtidor de pieles, y su madre, Cornelia Murariu, tuvieron otros tres hijos.
El mayor, Bujorel, murió con apenas dos años por una apendicitis. Iosif Constantin Dragan recuerda en sus memorias que, a pesar de su muy tierna edad, dejó un recuerdo muy vivo, vinculado con la época en que las autoridades austro-húngaras requisaban el grano (cfr. Iosif Constantin Dragan, Vita europea, Venecia, Edizione il Doge, 1991, p. 52).
Tres años después, en 1917, nació el Nuestro, al que llamaron Iosif, como el abuelo, y Constantin, como el padrino. Sobre el nacimiento el Autor, en el mismo libro, comenta que vio la luz bajo el signo de Géminis y que quizás se le pueda atribuir a esto la circunstancia por la que ha vivido en una dualidad armoniosa, donde se han enfrentado impetuosamente dos espíritus opuestos pero complementarios. Más allá de la irónica atribución astrológica, la dualidad y la copresencia de vocaciones diferentes será una constante de la vida de don Dragan.
De inmediato nacieron otros dos hermanos: Jianu Stefan y Zeno Simion. Jianu estudió medicina y se convirtió, igual que el padre, en maestro curtidor. Zeno comenzó sus estudios de medicina en la Universidad de Bucarest y los completó en Milán. Aquí, donde reside ahora, ha ejercido durante mucho tiempo la profesión de médico.


La formación

Iosif Constantin Dragan comienza sus estudios obteniendo el bachillerato en el famoso instituto Coriolan Brediceanu de Lugoj. Después asiste a la facultad de Derecho en la Universidad de Bucarest, donde se licenció por primera vez en 1938. La elección de estudiar Derecho tiene motivaciones profundas en el joven Iosif Constantin Dragan. Estaba convencido, desde muy joven, de que el Derecho no es un estudio cualquiera, más bien lo entiende como una apertura real hacia la sociedad y la vida.
Desde el nacimiento - observa Iosif Constantin Dragan - el hombre vive en una colectividad organizada jurídicamente y el Derecho no debe estudiarse sólo como una carrera más, sino como una especie de continuación y cumplimiento de la cultura general indispensable. Es más, idealmente deberían estudiarlo todos, puesto que el Derecho es la vida misma de cada día en cuanto que cada hombre no hace más que cumplir - si no los desatiende - una continua serie de actos jurídicos, en el ejercicio de los propios derechos y en el cumplimiento de los propios deberes. Su convencimiento de la importancia del conocimiento del Derecho está al mismo nivel tanto de su amor patrio como de su europeísmo. A pesar de que se podía haber eximido de hacer el servicio militar por problemas de salud, más tarde superados brillantemente (pulmonitis y la extracción de una costilla), insiste, con su encomiable amor patrio, en ser reclutado, incluso como soldado raso. Al final consigue el reclutamiento en el regimiento 42 de artillería como soldado con plazo reducido (en la práctica, un año), donde se le destina a servicios auxiliares. Sin embargo, insiste en que lo movilicen en primera línea y le envían a Lipova, cerca de la frontera.

 
Estudios en Italia

El amor por los estudios y por la formación universitaria se revelan decisivos. La capital de Rumanía en aquel tiempo rebosaba de vida y de cultura: no por casualidad la llamaban la «París de los Balcanes». Iosif Constantin Dragan absorbe aquella atmósfera y la reelabora en un recorrido completamente personal, pero que lo proyecta ya entonces más allá de aquellas fronteras. A partir de aquellos años, se imbuye en el espíritu europeísta; busca las propias raíces y está seguro de haberlas encontrado en aquel lejano país desde donde, hacía casi más de dos mil años, habían llegado los hombres que inicialmente habían conquistado su patria y más tarde habían conferido una impronta decisiva en la formación y en la etnogénesis del pueblo rumano: Italia.
En 1940, obtiene un beca de estudios ofrecida por el Instituto Italiano de Cultura de Bucarest, y se traslada a Italia, donde asiste a la facultad de Ciencias Políticas y Económicas de la Universidad “La Sapienza” de Roma. Aquí conoce al gran filósofo del derecho Giorgio del Vecchio, ya famoso, pero también discriminado a causa de las leyes raciales. Giorgio del Vecchio lo incluye rápidamente entre sus alumnos predilectos. El estudiante Iosif Constantin Dragan es consciente de que “el derecho y la filosofía están destinados a encontrarse” y, por eso, considerando felicísima la idea de los que habían introducido la Filosofía del Derecho en los programas de la facultad de Derecho, estudia, divulga y traduce el pensamiento y la obra de su gran maestro: Giorgio del Vecchio. De esta forma, aparece, por primera vez en lengua rumana, la edición de las Lezioni di filosofia del diritto de Del Vecchio, traducidas por el joven Dragan.
De hecho, después de la guerra, el maestro y amigo Del Vecchio es readmitido en la cátedra universitaria, mientras Iosif Constantin Dragan da a conocer en Rumanía, con su traducción, las célebres Lezioni di filosofia del diritto. Pero, para seguir con los estudios y permanecer en Italia, el Nuestro se pone manos a la obra, hace traducciones, realiza trabajos humildes, se empeña en completar la beca de estudios. Experimenta cada cosa en su propia piel y de cualquier dificultad aprende algo.
Iosif Constantin Dragan termina en Italia la segunda licenciatura con el profesor Guido Zanobini y una tesis sobre el «corporativismo» y comienza en aquellos años a seguir su vocación por los negocios que lo lleva muy pronto a intentar una actividad comercial en el sector del petróleo, mediante importaciones a Italia desde Rumanía.